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jueves, 11 de julio de 2013

ROBOCOP, EL DEFENSOR DEL FUTURO. Un icono de los ochenta a punto de ser refriteado.


ROBOCOP, EL DEFENSOR DEL FUTURO
RoboCop

Paul Verhoeven, 1987

Existen alrededor de cinco cortes diferentes de esta cinta. Dadas las altas dosis de violencia gráfica que muestra, prácticamente cada distribuidor que le ponía las manos encima se dedicaba a quitar escenas a discreción. Oficialmente, existen sólo dos cortes: El estreno original en cines de 103 minutos y la Edición del Director, con duración de 104 minutos. La diferencia de un minuto son tres o cuatro escenas extendidas, incluyendo el mal funcionamiento del robot Ed 209 (la escena era más larga pues el robot prácticamente despedazaba  su víctima a tiros), el asesinato de Alex Murphy (la escena original es bastante más larga) y la muerte de Clarence Boddicker luego de que RoboCop le perfora la yugular (se retiró una toma frontal en la que pueden verse chisguetes de sangre manando del cuello de Boddicker).Estas escenas fueron removidas del corte final de la película para evitar la temida clasificación X (para mayores de 21 años), y reinsertadas en 1993.

Recuerdo que mi primer acercamiento con el personaje de RoboCop sucedió cuando estaba en el kínder, y fue por medio de la serie de dibujos animados que pasaban en la tele (la cual fue considerada demasiado violenta para los niños y salió del aire luego de tan sólo 12 episodios) y que básicamente era un vehículo de promoción de las figuras de acción producidas por Kenner. También recuerdo que jugaba a RoboCop con un primo; a mí siempre me tocaba ser los malos y a él, RoboCop… me divertía fastidiándolo al llamarlo “Bobocop” (jajaja). La película la habré visto hasta un par de años después, cuando tenía cinco o seis, y desde entonces ha sido una de mis favoritas.
    Esta película no sólo es considerada una de las más violentas de la historia, sino que casi de inmediato se convirtió en todo un clásico del cine de acción y ciencia ficción. Producida por una especie de “Dream Team” que incluía al posterior director de Vengador del Futuro (1990), al artista de efectos especiales de El Imperio contraataca (Kershner, 1980), al maquillista de La mosca (Croneneberg, 1986) y al inmortal compositor de Conan, el bárbaro (Milius, 1982).

    A lo largo de casi tres décadas esta cinta generó dos secuelas estrenadas en cine, una película para televisión, dos series de dibujos animados y una de Live Action, cuatro series de figuras de acción producidas por cuatro compañías diferentes, cómics, videojuegos y un nutrido etcétera, además de un remake a estrenarse el próximo año en el que los productores querían que el músico y actor británico Hugh Laurie (mejor conocido como Dr. House) interpretara al villano y éste los mandó a volar argumentando que refritear RoboCop era una de las peores ideas que había escuchado jamás.
    La película cuenta la historia de Alex Murphy (Peter Weller), un oficial de policía recién transferido al Viejo Detroit, quien muere en una misión asesinado por Clarence Boddicker (Kurtwood Smith… ¡Sí! El papá de Eric Forman [Topher Grace] en That 70´s Show), asaltante de bancos y capo de la droga, y su banda de criminales. La compañía OCP (Omni Consume Products) acaba de obtener la concesión para la seguridad pública en la ciudad, y parte de su proyecto incluye utilizar al difunto Murphy para crear al policía perfecto: Un cyborg denominado RoboCop. Pero la misión de justicia de RoboCop y su sed por vengar su propia muerte podrían llevarlo hasta el mismísimo corazón de OCP.
    Esta película es una de ésas que no tienen puntos medios. O la amas o la odias. Y he conocido partidarios de ambas opiniones; tengo amigos que coinciden conmigo en que es una de las más grandes películas de acción de todos los tiempos, así como también tengo amistades que opinan que no vale ni el celuloide en el que fue filmada.

    Las actuaciones de la mayoría de los involucrados son bastante convincentes. En especial, como en todo buen melodrama de acción, sobresalen las interpretaciones de los villanos. Kurtwood Smith está increíble como el aspirante a jefe de la mafia, el cruel Clarence Boddicker. Creo que ésa fue la principal razón de que no me gustara That 70’s Show (además de Ashton Kutcher y a pesar de Mila Kunis): la imagen de Smith como este criminal sádico y sanguinario que le voló la mano a Alex Murphy con una escopeta se quedó muy grabada en mi mente infantil.
    También es sobresaliente el trabajo de Ronny Cox, a quien recuerdo como el oficinista nerd en el magistral duelo de banjos de Amarga pesadilla (Boorman, 1972), como Dick Jones, vicepresidente de OCP. Jones representa además un arquetipo de su época (los 80): el ejecutivo empresarial que ha visto pasar sus mejores días, pero que logró llegar hasta donde está gracias a su ingenio, y que ahora ve amenazada su posición por algún yupee con más suerte y contactos que talento.

    Finalmente, no puedo dejar fuera a Emyl Antonowsky, interpretado por Paul McCrane. Siempre me ha parecido que este personaje es un pez fuera del agua, en el sentido de que se trata de un raterillo de poca monta que está en ascenso en el mundo criminal. Nunca cuentan su historia dentro de la película, pero tanto el guión como la caracterización de McCrane dejan entrever esto. Emyl parece no estar preparado para el reto de convertirse en uno de los criminales más buscados de la ciudad de Detroit. Además de que la escena de su desfiguración, provocada por un baño de desperdicios tóxicos, es de antología.
    La historia no va a ganarse ningún premio, pues es básicamente una actualización del mito de Frankenstein/El Golem; sólo que ambientado en un futuro no muy lejano. Hablando de lo cual, he de decir que me encanta el look de las películas ochenteras de ciencia ficción; es fascinante cómo la gente de aquella época no creía que sus peinados pasarían de moda.
    Los efectos especiales son de primera categoría, por lo menos para 1987. Esta película tiene de todo: efectos con puppets y prostéticos, como la muerte de Murphy; animación stop-motion, como las escenas del Ed 209 (que se lograron intercalando las escenas animadas con las de un modeloo de escala real); fotomontaje con impresora óptica, como la muerte de  Jones y, sin duda mi favorito, pintura mate. Es simplemente impresionante cómo los artistas de efectos especiales lograron crear edificios montando pinturas encima de fotogramas de construcciones reales. Prácticamente dos terceras partes del edificio de OCP, tanto en su exterior como en su interior, nunca existieron y, sin embargo, en la película se ve que están ahí.

    La creación del mismo personaje de RoboCop resulta bastante afortunada. No sólo se trata de un tipo metido en un traje incómodo, sino en una verdadera interpretación de un cyborg por parte de Weller. El traje de usado por el actor fue fabricado principalmente en fibra de vidrio, con algunas piezas de aluminio, hule y spandex, y lo dejaba prácticamente desprovisto de medios de expresión. Todas las emociones (sí, Robocop tiene emociones) que Weller debía transmitir las tenía que proyectar a través de la única parte del cuerpo de RoboCop que era completamente humana aún: su boca. La interpretación de Weller es exponenciada por la kinésica que creó para el personaje y por el departamento de efectos de sonido: RoboCop se vuelve verosímil en gran medida por la enorme cantidad de efectos de sonido que emite; prácticamente no mueve un solo dedo sin que haya un click, un zumbido o algún ruido mecánico que apoye la acción.
    Finalmente, la dirección es muy buena. Es una lástima que la propuesta del holandés Paul Verhoeven se malentendiera tan terriblemente una década después con la cinta Invasión (1997), tanto como que prácticamente acabó con su carrera. Sin embargo, ésta fue la primera cinta de ciencia ficción de Verhoeven y marcó la tendencia que seguirían sucesoras como Vengador del futuro (1990): Mezclar acción súper violenta y ciencia ficción para crear el envoltorio más atractivo de una ácida crítica social, cargada de humor negro e ironía.
    En el caso de RoboCop, se trata de una sátira en contra de la privatización de los servicios públicos. Finalmente, el meollo de todo el asunto es que la compañía OCP ha obtenido la concesión para manejar la seguridad pública en el viejo Detroit. Ante los inminentes cambios administrativos en la institución, los agentes de policía amenazan con irse a huelga. ¿La respuesta de OCP? RoboCop, un policía que es altamente eficiente y que puede sustituir sin problemas a varios miembros del cuerpo policial en caso de que fuera necesario despedirlos. De eso se trata la película.

    Así pues, esta cinta ha causado polémica desde su estreno; cosechando detractores y adeptos por igual. Lo que es innegable es que es una película que genera una reacción en el espectador, no lo deja indiferente. Es además, una obra que refleja completamente a la sociedad de su época y un clásico de la ciencia ficción. Y, para concluir, con tantos efectos por computadora y censura… ¡Ya no se hacen películas como ésta, caray!

PARA LA TRIVIA: En el guión original la acción de la cinta tomaría lugar en Delta City, una metrópoli ficticia más futurista al estilo de Blade Runner (Scott, 1982). Sin embargo, la construcción del complejo traje de RoboCop se salió de presupuesto y obligó a la producción a modificar la historia, situándola en un Detroit del futuro cercano en el que Delta City es apenas un proyecto en ciernes.


4 comentarios:

  1. Pues a mí esa película me pareció muy buena en cuanto al argumento, la actuación, los efectos etc. y la considero un parteaguas entre las películas de acción. Ciertamente, creo que es un clásico. Sin embargo, cuando la vi me pareció, y a la fecha me sigue pareciendo, demasiado violenta. Creo que también en ese sentido marcó la pauta, pues después de ella fueron comunes las películas con demasiada violencia explícita.
    Como siempre, la crítica de Héctor pertinente y muy documentada

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    1. Sí, después de ella laspelículas fueron más violentas, pero hasta mediados de los 90. Las películas de acción de hoy en día son bastante suaves.

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  2. De las cosas que más me impresionaron, además de todas las escenas de violencia, fue cómo Weller podía moverse con el traje de RoboCop, parecía todo un logro.

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    1. Jajajaja... sí. Y en la 3 ya noes Weller el que interpreta a RoboCop, y se ve bien chafa.

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